Mi Historia
Soy Aleyda y a los 50 años decidí reinventarme y transformar mi experiencia en un proyecto con propósito. Así nació Chocolates Bruges, un emprendimiento que une dos de mis grandes pasiones: el arte y el chocolate.
Junto a mi hija Camila, una joven artista con discapacidad cognitiva, creamos piezas únicas llenas de color y significado. Ella aporta su talento creativo y yo convierto ese arte en experiencias de chocolate memorables.
Mi historia es una muestra de amor, inclusión y del poder de volver a empezar. Creo profundamente que nunca es tarde para emprender, crear oportunidades y descubrir nuevos caminos.



